Marketing y políticas 2.0: secretos detrás de la victoria de Obama

Está claro que en cada día que pasa la tecnología rodea cada vez más nuestra vida.En todos los ámbitos, en nuestro trabajo, en nuestro ocio, en nuestra salud (tímidos intentos de modernización del sistema sanitario para hacerlo más ágil) y en general cualquier aspecto de nuestro día a día.

Hay sin embargo un mundo que aún no se había visto con claridad o al menos de manera tan evidente la irrupción de la tecnología y este es en el mundo de la política. No me refiero simplemente al hecho de que el político o partido de turno haga campaña a través de su Twitter o Facebook, si no de explotar de manera eficiente todos los recursos que estas herramientas ponen a disposición de quienes quieran usarlo. Esto es justo lo que el partido de Obama ha utilizado durante las últimas elecciones generales de los Estados Unidos.

Más allá de que el uso pueda ser discutible o no, cuestión en la que no voy a entrar, creo sinceramente que estas elecciones van a marcar un antes y un después en la manera en la que los políticos de muchas partes del mundo realizan sus campañas.

Primeramente lograron alcanzar 1 Billón de dólares de recaudación de particulares, todo un récord en unas elecciones americanas. Crearon un sistema de mailing, en el que se informaba a sus potenciales votantes de todas las novedades de la campaña y al mismo tiempo se le daban todas las facilidades posibles a aquellos que quisieran dar una donación. Para llegar a este punto, ingenieros informáticos estuvieron cerca de 18 meses creando un único sistema masivo que pudiera combinar la información obtenida de las encuestas, de los recaudadores de fondos, trabajadores de campo y bases de datos de consumo, así como los contactos de medios sociales y móviles con los archivos principales de votantes demócratas en los llamados “estados bisagra” (aquellos estados tradicionalmente indecisos).

La imagen que acompaña este artículo es una fotografía del equipo de informáticos y matemáticos en “la cueva” lugar donde trabajaron durante muchos meses para centralizar todas las bases de datos de potenciales votantes e implementar el sistema estadístico de perfiles de votantes.

Una vez finalizado este arduo trabajo, la tarea siguiente era analizar toda esa ingente cantidad de información, basándose principalmente en datos como edad, sexo, raza, zona de residencia, nivel de ingreso, inclinaciones políticas. Si a estos datos básicos le añadimos el uso de Facebook como herramienta para conocer tus gustos, aficiones e inclinaciones, se puede establecer un perfil medio del votante indeciso al cual “atacar” luego con el uso de herramientas de publicidad y marketing, enviándoles mensajes previamente estudiados y elaborados por un equipo de psicólogos y publicistas.

Desde el punto de vista de un ciudadano, si efectivamente ha tenido una influencia decisiva en las elecciones es un ejemplo de lo fácil que puede ser manipular a ciertos sectores de la población, cosa que por otra parte no es algo nuevo.

En cualquier caso es un buen momento para recordar la importancia de nuestra privacidad online, hay que ser conscientes de que cualquier cosa que subamos a la red podrá ser visto y consecuentemente usado por cualquier persona o agencia.

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